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domingo, 17 de marzo de 2013

Comida de domingo... Risotto!!

Si, este fin de semana me ha dado por las cocinitas... ¡Pero es que con este tiempo lluvioso pocas opciones me deja!
Así que me he estrenado con una receta a la que ya le tenía ganas desde hace tiempo... ¡Facilita, rapidita y resultona!

Para un risotto básico, necesitamos:

  • 300 g de arroz redondo
  • 1,5 L de caldo de verduras o de pollo (yo hoy tenía a mano el de pollo)
  • 1 cebolla picada
  • 1 vaso de vino blanco (opcional, pero le da un toque especial...)
  • 50 g de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 40 g de parmesano rallado
  • sal



(Acabo de darme cuenta de lo bien que queda eso del 20% en el caldo...)

Lo primero, pondremos el caldo en una olla al fuego fuerte hasta que hierva, y bajaremos el fuego porque nos interesa mantenerlo bien caliente.

En otra cazuela, pondremos 10 g de mantequilla con la cucharada de aceite de oliva al fuego hasta que se derrita, y añadimos la cebolla. Rehogamos a fuego suave unos minutos (5 o hasta que veamos que esta pochada, pero sin dorarse).

Agregamos el arroz y la sal, y removemos unos 2 minutos hasta que veamos que se vuelve transparente y entonces incorporamos el vaso de vino blanco, sin dejar de remover para que no se nos agarre.

Ahora empieza el proceso propiamente dicho del risotto: ¡paciencia y a remover continuamente!

Vamos a añadir el caldo al arroz, cazo a cazo... Hasta que el arroz no haya absorbido todo el caldo del primer cazo, no añadiremos el segundo...



Y así sucesivamente durante unos 20 o 25 minutos (es conveniente ir probando el arroz, ya que según los tipos de arroz el tiempo de cocción varía, ¡y también según nuestro gusto!). Lo normal es que usemos casi todo el caldo. Cuando el arroz esté cremoso y al dente, lo retiramos del fuego y le añadimos el parmesano rallado y la mantequilla restante (40 g) en daditos y bien fría.




Remover todo hasta que se integre y la mantequilla esté completamente derretida y lo dejamos reposar 2 minutos para que se intensifiquen los sabores.

¡Y ya está listo para comer! Se tiene que comer recién hecho para que no pierda su textura cremosa, y si queremos podemos decorarlo con un poco de parmesano: yo hice finas lonchas ayudándome de un pelaverduras...



¡Buen provecho!




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