No tuvimos mucha suerte, nos salió un fin de semana lluvioso, pero aprovechamos todo lo que pudimos...
El viernes antes de llegar a Logroño, paramos en un pueblecito justo al lado, pero que se situa en Navarra, Viana, uno de los pueblos de paso en el camino de Santiago. Callejuelas, ruinas, iglesias... Pequeñito pero con encanto! Y aprovechamos que la lluvia daba un respiro que no iba a durar demasiado...
Siguiente parada... Logroño... Y desde la noche del viernes incluyendo la mayor parte del sábado, no paro de llover... no nos quedó más opción que comenzar nuestra ruta gastronómica por la calle del Laurel! Para que engañarnos... ibamos a lo que ibamos! Algun que otro paseo por la ciudad, entre los 2 puentes (el de hierro y el de piedra, para no crear confusión, no se si tendrán otro nombre...)
Como digo, gastronómico... Nos dedicamos a probar el mayor número de tapas posibles, a cualquier hora, para cenar, de vermut, de nuevo para cenar... con sus correspondientes vinitos de la tierra! Yo quiero una calle del Laurel para mi sola aquí en Zaragoza!!
Aquí pongo una pequeña muestra (Quejas, Rotos, Entrecot, Timbales y Tortilla en la foto de arriba, Foie, Solomillo, Queso de Cabra, Rocher de morcilla, Torrecilla de jamón, patata y queso, Anchoas con queso en la de debajo)
Hubo muchas más... ¡nos cundió bastante! Y que decir de los precios... No conseguiamos gastar en bote que pusimos ni queriendo...
Y todo esto junto con un centro de ciudad peatonal, muy cuidado, limpio, que conserva todo su encanto (a nadie se le ha ocurrido poner aberraciones en medio de ese marco, ni edificios incongruentes...).
(Una muestra de los barriles que bordeaban las calles de toda la zona de tapeo del centro, algunos decorados, otros como todos los conocemos)
Y el domingo, último día de esta escapadita, se despejó, por lo que aprovechamos antes de ir a la visita de las bodegas para dar un paseo por la ciudad, paseo por el barrio del centro (esta vez evitando la calle del Laurel), por sus calles, plazas, la ribera del Ebro...
(Con este mural nos sentimos muy identificados... )
(el Ebro permanece muy crecido, este año toca aguantar...)
A las 12 teníamos la visita a las bodegas Franco-Españolas, que están en la otra orilla del río, nada más cruzar el puente de hierro.
Duró la visita una hora, pudimos ver toda la bodega y degustar uno de sus vinos, aunque durante el transcurso echamos de menos un poquito más de explicación sobre la elaboración, diferencias de los vinos... Pero no estuvo mal, el guía estaba claro que sabía de lo que hablaba, y el vino estaba bueno (a pesar de que alguna entendida que había allí dijera: "el primer trago no me ha gustado, después ya si, será por eso de la oxigenación que dicen..." Hay de todo por todo!!)
En resumen, lo pasamos genial, comimos mucho, bebimos moderadamente (si... nos portamos bien!) y solo me quedan las ganas de volver a no mucho tardar!
Salud!
(Mi cara de felicidad lo dice todo, con mis rotos y mi copita de Rioja...)
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