Así es, aprovechando que el 23 era San Jorge y aquí teníamos fiesta, planeamos una escapadita de 4 días a Budapest... ¡Y han sido 4 días aprovechados a tope! Que se lo digan a mis piernas, que ahora no quieren llevarme de tanto que han pateado estos últimos días. Pero sin duda ¡ha merecido la pena!
Budapest, atravesada por el Danubio, y hogar del Paprika y el Palinka (este último no llegamos a probarlo, pero tiene pinta de ser del estilo del orujo de hierbas o similar), del Goulash (lo probamos en nuestra primera comida) y de las estaciones de metro con escaleras interminables...
(Vistas desde lo alto del Monte Gellert)
(El Goulash, en su cazuelita, en el Restaurante Rustico en Vaci Utca)
(Impresiona! No se ve el final... Y aún así, en directo produce más vértigo!)
Nos hizo un tiempo estupendo, esperabamos fresquito y quizas lluvias (o eso decían los señores del tiempo), y nos salieron unos días de sol y calor en los que sobraba toda la ropa que habíamos llevado, más propia de otoño que de ese calor veraniego... Así que en manga corta y con los pantalones remangados (no se notaba, pasaban por piratas jejeje), empezamos a recorrer las calles de esta preciosa ciudad, con sus enormes palacetes con los que enseguida se ve cual fue su época dorada... Ya que si no estaban ocupados por museos o eran convertidos en edificios oficiales, muchos de ellos estaban abandonados y parecían casas encantadas...
Por la zona centro, encontramos calles dedicadas a los turistas como la Vaci Utca o la Avenida Andrassy, la Iglesia de San Esteban, y el impresionante edificio del Parlamento... El primer día pudimos verlo desde todos los ángulos, ya que nos subimos en un barco para pasear por el Danubio, paseo que duraba una hora y como no, tenía vistas sobre los principales monumentos de la ciudad, pasaba por debajo del puente de las cadenas, y rodeaba la Isla Margarita...
Nos dedicamos además a pasear, descubriendo un poco curiosidades de esta ciudad, como sus medios de transporte: el tranvía! Alguno nuevo, pero los que pasan por la zona turística y orillas del rio, para hacerlo más atractivo, conservan los antiguos...
Poco más hicimos el primer día, ya que trás toda la noche de viaje, el sol que nos había dado en la cabeza, y que al día siguiente tocaba madrugar mucho (Uno que se apuntó a la media maratón de Budapest...), ¡nos fuimos a dormir nada más cenar!
Segundo día... Primera parada, Isla Margarita... Mientras unos se dedicaban a correr por toda la ciudad, yo me di una vuelta por la isla ya que allí estaba la meta. Una isla en medio del Danubio de 2,5km de largura, un gran parque al que las familias van a pasear, hacer deporte, estar al aire libre y disfrutar de naturaleza sin salir de la ciudad...
(En esta ciudad también les encanta ir en bici a todos los lados...)
Y al terminar la carrera... A comer y a relajarse a los famosos Baños Szechenyi! Que estan en el otro parque de Budapest, el parque Varosliget, al que llaman Parque de la ciudad. Los baños constan de varias partes, interiores y exteriores, con agua caliente a diferentes temperaturas, medicinales, con saunas, y los consiguientes tratamientos que uno se quiera hacer. Nos pasamos cerca de 3 horas ahí metidos, de un estanque al otro, de una piscina a otra, en la terraza disfrutando del sol... ¡Una gozada! ¡No podíamos no ir a uno de los multiples balnearios que hay en la ciudad!
(La piscina exterior, reservada para nadar)
(Una de las piscinas interiores, esta en concreto a 36ºC, las había desde 18ºC hasta 40ºC...)
A la salida de los baños, ya totalmente relajados y descansados dimos un paseo por el parque, descubrimos el castillo de Vajdahunyad, que es sede del museo de la agricultura, y disfrutamos del atardecer con esas vistas...
Como se nos hizo tarde, volvimos con el metro (ya valía de andar, estabamos demasiado relajados jeje) y cenamos cerquita del hotel. Al día siguiente ¡tocaba día duro! Ya que nos dirigimos hacia las colinas del Monte Gellert y del castillo de Buda... Toda una caminata, porque subimos andando, ¡nada de autobuses turísticos! Empezamos por el Monte Gellert, llegamos hasta la impresionante estatua de la libertad y rodeamos la ciudadela, para poder ver las vistas sobre toda la ciudad...
(Estatua de la libertad en lo alto del Monte Gellert)
(Vistas del castillo de Buda desde la ciudadela del Monte Gellert)
A la bajada del Monte Gellert, fuimos por la orilla del rio en dirección a la colina del castillo de Buda, pasando por el puente de las cadenas de nuevo, para ver el curioso funicular que lleva hasta arriba de la colina. Pero nosotros nos sentiamos con fuerzas, asi que ¡andado se ha dicho! Para no perdernos las vistas :) Y por fin, la recompensa, al llegar a lo alto, nos esperaba el imponente castillo de Buda, el que era el palacio real... ¡Y las vistas! Justo debajo, el puente de las cadenas, y en linea recta, la Iglesia de San Esteban.
Tras una pausa para comer (y para beber, sobre todo para beber! Con ese calor y esas subidas...), nos metimos en un lugar fresquito (y lo agradecimos), el Laberinto del Castillo. En un principio tenía mis dudas de si estaría abierto, ya que en muchos sitios lo indicaban como cerrado definitivamente... Supongo que habrán cerrado definitivamente algun ramal por no ser seguro para los turistas, pero parte permanece abierto. Se trata de un entramado de cavernas y tuneles que discurren por debajo del castillo, de diferentes épocas, y que tienen perfectamente ambientado...
¡No nos perdimos! Y a la salida nos dirigimos a lo alto del bastión de los pescadores, una construcción curiosa con vistas sobre el parlamento, junto a la Iglesia de Mattias, a disfrutar de las vistas, y porque no, ¡a hacernos alguna foto con ese decorado de fondo!
(Iglesia de Mattias)
(Bastión de los pescadores)
Y por la noche... fotos nocturnas a los principales lugares emblemáticos ;) Cenamos en una terraza en un restaurante con vistas al Parlamento, y nos dimos un paseo nocturno por las orillas del Danubio, pasando desde el Parlamento, por el puente de las cadenas, cruzando a la otra orilla para poder captar el castillo de Buda y el Bastión de los Pescadores... Así iluminado, ¡todo parece otra cosa!
(Parlamento de Budapest)
(Puente de las Cadenas)
(Castillo de Buda)
(Bastión de los Pescadores e Iglesia de Mattias)
Y así, cansados pero con estas vistas de recuerdo, nos fuimos a dormir...
Al día siguiente, día de la vuelta, solo teníamos la mañana para poder aprovechar... Fuimos a ver las cositas que nos habíamos dejado por ver, como la Sinagoga, la escultura de los Zapatos a la orilla del Danubio, conmemorativa de las masacres de los judíos de la segunda guerra mundial, El mercado central, y como no, un último paseo por la Vaci Utca en busca de algún pequeño recuerdo...
(Esculturas en bronce de zapatos, botas... a orillas del Danubio)
(Vaci Utca)
(Puestos en el mercado central)
(Pimientos y Paprikas secos, los usan en muchísimos platos como el Goulash)
Y aquí termina nuestro viaje... ¡Corto pero intenso!
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