Páginas

viernes, 12 de abril de 2013

Una comida diferente... Falafels

La semana pasada se me ocurrió hacer esta receta para cenar, que ya había hecho alguna que otra vez, diferente a lo habitual, pero muy sana y muy sabrosa, como cualquier plato marroquí, con verduras y especias. Es muy fácil de hacer, y muy rápida!

Los falafels son a base de garbanzos, y es un plato completamente vegetariano, y se suele acompañar de una fresquita salsa de yogur.

 Ingredientes:

  • 300 g de Garbanzos crudos (a remojo desde el día anterior)
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharas de perejil fresco
  • 1 cuchara de cilantro
  • 2 cucharitas de comino molido
  • 1 cucharita de levadura química
  • Sal
  • Pimienta negra
Nota: los garbanzos tienen que ser crudos, sino no resulta bien la masa, y tienen que estar bien hidratados, por lo que lo mejor es tenerlos 24h en agua antes de preparar los falafels.


 
Para la salsa de yogur:
  • 1 yogur natural
  • 1 ajo rallado
  • menta seca
  • 1 chorrito de limón
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra


Preparación:

Triturar bien los garbanzos escurridos y apartar en un bol.
 

Triturar la cebolla con el ajo, el perejil, el cilantro, el comino, la levadura, la sal y la pimienta, quedará una masa liquida de color verde.
 

Mezclar todo con una cuchara de madera hasta que quede una masa homogenea.



Cubrir y meter en la nevera 1 hora. Esto es para que se intensifiquen los sabores y termine de escurrirse el agua, si está muy líquido, no formaremos bien los falafels, se nos desharan al freirlos!
 

Mientras podemos ir preparando la salsa de yogur, no hay nada más fácil! Machacamos en un mortero un poco de menta seca, la mezclamos con el resto de los ingredientes (yogur, aceite, zumo de limón, ajo, sal y pimienta) y la reservamos en la nevera para que se enfrie bien...

Pasada la hora, sacar de la nevera y dar forma a los falafels: coger porciones de masa con las manos mojadas (lo correspondiente al tamaño de una nuez), apretar en la mano para escurrir (así quitamos el exceso de agua que queda en la masa, no hace falta apretar demasiado fuerte), dar forma de bola y aplanar por 2 lados.





Freir en el fuego muy caliente hasta que esten dorados. Este punto puede sustituirse por un horneado, en lugar de freirlos, calentamos el horno a 200ºC, los pintamos por ambos lados con aceite de oliva, los ponemos en una bandeja de horno forrada con papel de horno o papel de aluminio, y los dejamos que se doren. 
Yo prefiero freirlos, ¡quedan más ricos y jugositos!
 

Los escurrimos con papel absorbente y los servimos bien calientes con la salsa de yogur muy fria.



Podemos tomarlos así, como si fueran croquetas, mojandolos en la salsa de yogur, o bien comerlos envueltos en pan de pita (o el que tengais a mano, yo el otro día tenía unas tortitas mejicanas de maiz!), lo rellenais con los falafels, la salsa de yogur, lechuga, tomate, cebolla... ¡Lo que se os ocurra!

¡Espero que os gusten! Son un bocado sorprendente y riquísimo, para variar un poquito de nuestras comidas habituales ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario