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viernes, 3 de mayo de 2013

A la tierra de los gofres y la cerveza... Bélgica!

Para terminar con nuestro mes viajero... Nos fuimos 5 días a Bélgica, a la tierra de los gofres, el chocolate y la cerveza!
Llegamos el viernes por la noche, directamente a la camita al hotel de Bruselas (era casi media noche...) ¡para estar descansados y empezar a tope al día siguiente! El hotel, muy original, reformado de un antiguo "lieu de rencontres", conservaba todo su encanto, cada habitación diferente, y con historia, te dejaban en la habitación un libro con muchísimas fotos con toda su historia. Y no podía estar mejor situado, teníamos todo muy a mano para poder ir andando! (si queréis echarle un vistazo, es este: Hotel Le Berger )
Nuestra primera parada en Bélgica fue Amberes (Anvers, Antwerpen... en francés y flamenco respectivamente!) Ciudad portuaria, en el norte de Bélgica, prácticamente en Holanda... Aprovechamos el fin de semana, que los billetes de tren están al 50%, para hacer las escapaditas fuera de Bruselas... A escasos 45 minutos en tren, llegamos a una estación curiosa... Las vías, en lugar de estar alineadas como estamos acostumbrados, estaban unas encima de las otras, en varias plantas, ¡y la decoración era espectacular! Y desde aquí ya salimos andando por una gran avenida hacia el centro, muy comercial, hasta llegar al meollo: nos topamos de camino a la Grote Markt (Plaza Mayor, o Grand Place) con la catedral gótica de Amberes, nos paseamos por sus calles con unos edificios que se alejaban ya del estilo belga para ser más cercanos a los holandeses, nos acercamos a las orillas de la ría... Nos tomamos nuestra primera cerveza belga, y disfruté de mi primer gofre!

(Estación de trenes de Amberes)

(Catedral gótica)


(Grote Markt)





(Castillo de Steen, en la orilla de la ría)


(Vlesshuis, antigua sede del gremio de los carniceros)

(Así de tentadores se presentan los gofres... como no picar!)

De vuelta a Bruselas nos bajamos en la estación central, para aprovechar lo que quedaba de día y acercarnos a la Grote Mark... ¡Impresionante! La vista no daba para recoger la cantidad de detalles de los edificios... Nos alargamos hasta el Manneken Pis (iba vestido, cada dia le ponen un traje diferente, que poca gracia me hizo yo lo quería ver tal cual!) y nos fuimos a tomar algo.. ¿Donde? Al Delirium Café... ¿Café? ¡¡Más de 2500 tipos de cerveza!! Y en ese mismo callejón frente a la puerta del bar, la desconocida Jeanneke Pis, replica en femenino del famoso Manneken Pis...

(Delirium Café)

(Jeanneke Pis)
 
A cenar y a dormir, que al día siguiente tocaba día movidito!
El domingo nos levantamos pronto, ya que la idea era ir a Brujas (Brugge) y a Gante (Gand). Así que volvimos a la estación, ¡directos a Brujas! Otros 45 minutos de viaje, y llegamos a este pueblecito de cuento... La pequeña Venecia del norte la llaman, y con razón, los canales recorren parte de sus calles, y aquel día que salió el sol, estaba todo abarrotado... las barcas no dejaban de pasar sin descanso llenas de turistas, las calles... Por momentos no se podía ni andar en toda esa zona turística! Así que paseamos, por las calles, bordeando los canales, pasamos por delante del ayuntamiento, y llegamos hasta la plaza donde se celebra el mercado desde el siglo X... ¡Preciosa! Y este fue el momento que eligió el sol para hacer su aparición y despejar el cielo de nubes. Cansados de tanta gente, nos pusimos a buscar un rinconcito donde tomar algo, y lo encontramos! Un pequeño bar, con terracita interior, alejado del gentío, en una callejuela escondida... ¡Que bien se estaba ahí al sol probando otra de sus múltiples cervezas!

(Los canales)




(Stadhuis: el ayuntamiento)

(Markt: la plaza del mercado)

(Campanario Belfort, en la Markt)
 
Y después de esa paradita, por la tarde tomamos el tren hacia Gante... Estaba muy cerquita, unos 20-25 minutos de tren. Y ahí ya llegamos al centro cansados no... lo siguiente! Ya que fuimos andando desde la estación, ¡y estaba muy lejos! Con el calor que estaba haciendo ya, dimos una pequeña vuelta por el centro donde tenían prácticamente todas juntas las iglesias/catedrales más importantes y el ayuntamiento. Y así, nos sentamos frente a la antigua residencia de los condes de Flandes, un castillo del siglo XII, a comernos unas patatas fritas de esas que vendían en todas las esquinas...

(Campanario Belfort, si, este también se llama así...)

(El ayuntamiento, Stadhuis)

(St Niklaaskerk, Iglesia de San Nicolás)

(Castillo de los condes de Flandes)

(Casas gremiales al borde de sus canales)


Ese día acabamos muy cansados, tanto que de vuelta a Bruselas, escasamente tuvimos fuerzas para ir a cenar cerquita del hotel (En un restaurante de eso que te ponían botellas de cerveza con corcho de 75cl...) y a dormir!
El lunes por la mañana, nos decidimos por ir hacia el barrio Europeo de Bruselas, pasando por el Parlamento Europeo, la comisión Europea, nos salió una mañana nubosa y lluviosa... Hubo un momento que tuvimos que refugiarnos bajo un árbol en el parque Leopold detrás del Parlamento! (al abuelito que estaba ahí dándole de comer a los patos le importó más bien poco la lluvia...)
(Parlamento Europeo)
 
Seguimos hasta el parque del cincuentenario, con su arco de triunfo, y quisimos ir a ver el museo de la Guerra... Pero con tan mala suerte que los lunes estaba cerrado! Así que volvimos, dirección centro, pasando por el parque de Bruselas y por el Palacio Real. 

(Arco de Triunfo del Parque del cincuentenario)

(Palais Royal)
Llegamos de nuevo a la Grote Markt, y para entonces ya había despejado y pudimos ver mejor toda la plaza, con el sol reflejado en el oro de las marqueterías, ¡Impresionaba mucho!


El Manneken Pis no estaba disfrazado, pudimos verlo en todo su esplendor (es pequeño, muy pequeño! Se sabía donde estaba porque esa esquina estaba siempre abarrotada de turistas!).


Y así estuvimos paseando, volvimos un rato al hotel a descansar y después salimos a cenar... ¿y que cenamos? Algo que obstruiría las arterias a cualquiera... Una "Mitraillette", que no es más que un bocadillo (podías elegir la carne que querías en el) relleno de patatas fritas (Si! quien me diga ahora que los bocadillos de calamares son raros, le doy uno de patatas fritas!) y con la salsa que quisieras... Curioso, ¡pero estaba bueno! Y de ahí nos fuimos a probar alguna cerveza belga más... 
El martes, nos decidimos a recorrer la ciudad en busca de los dibujos de cómics sembrados por todo el centro... Y así fuimos siguiendo un plano en el que nos ponía donde estaban, buscando en las paredes de las casas, y vimos unos 10, hay más de 40!! Aunque esos eran quizás los más cercanos al centro... De los más conocidos: Tintin, Asterix y Obelix, Lucky Luke... Había otros conocidos para los franceses como Le petit Spirou, Gaston Lagaffe... ¡Y muchísimos más que yo no sabría reconocer! Todos diferentes, de diferentes cómics... Pero que desilusión, ninguno de los Schtroumphs (Pitufos), yo que soy una gran fan!!


Por la tarde, visita "cultural": fuimos a la única destilería artesanal que queda en Bruselas, en la que hacen la cerveza Lambic, que es la cerveza de fermentación espontánea, sin que le añadan ninguna levadura más que las que haya en el ambiente, y que es una cerveza sin gas... Seguida a la visita, degustación: un vasito de esta cerveza Lambic sin gas, de gusto muy curioso, casi parecido al champán, y otra de las que fabrican a raíz de esta cerveza base, con gas... Elegimos una afrutada, cerveza macerada con guindas (si!! es muy típico por allí las cervezas afrutadas, con guindas, frambuesas, melocotones, uvas...) y otra de reserva...


 


Por la noche fuimos a cenar por la rue des Bouchers, detrás de la Grand Place, una calle estrechita llena de restaurantes y marisquerías en la que antaño se concentraban los carniceros de la ciudad. Cenamos en Chez Léon, y ya si que si, me pedí unas moules frites. ¡No son mejillones fritos! Es una olla de mejillones (en este caso cocinados al vapor con una salsa de mantequilla, cebolla y apio, pero había multitud de salsas) acompañado por patatas fritas... Algo típico de allí, tampoco se muy bien porque...


Y ya que era nuestra última noche, volvimos a pasar por el Delirium Café, a catar la que sería nuestra última cerveza... Como los nombres no siempre decían nada y que las elegíamos al azar, alguno cayó en la trampa y le tocó una cerveza de ciruela... ¡Y no estaba mala! Más bien dulce...

(Una selección de las cervezas que probamos...)


Nos quedaba una mañana, en la ciudad ya no quedaba gran cosa por ver, así que nos fuimos a las afueras, al famoso Atomium, haciendo una parada en el Sacré Coeur que también esta bastante alejado... Por fuera este edificio impresiona bastante pero por dentro la verdad que nos dejó bastante desilusionados, parecía casi un cascaron vacío... También hay que decir que es de construcción bastante reciente, por allá por los años 70... Pero es que por no tener, ¡no tenía ni bancos! 



Así que llegamos al Atomium, con un cielo azul y el sol que pegaba fuerte (no nos vamos a quejar), nos hicimos unas cuantas fotos y nos fuimos a pasear por el Domaine de Laeken, un enorme parque (ya quisiéramos tener algo así por aquí, con laderas de cesped en las que poder tumbarnos...) al que las familias van a pasar el día, de picnic, a hacer deporte, sobre todo días como ese, que no creo que tengan demasiados por allí! Fuimos hasta el Pabellón Chino y la Torre Japonesa, en la otra punta del parque, construidos a principios del siglo XX por el rey Leopoldo y que ahora alberga un museo de porcelana china, paseamos bordeando el invernadero Real y llegamos hasta la entrada del Château Royal, que es la residencia real actual. 

(Atomium)


Y así, disfrutando del sol, nos despedimos y nos fuimos a por las maletas, y de ahí al aeropuerto... Donde el avión se retrasó 2 horas, pero eso es otra historia... Menos mal que esta vez llegábamos directamente a Zaragoza...



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